¿Qué exámenes miden la función renal?

La National Kidney Foundation lo resume en dos pruebas sencillas: una de sangre, la tasa de filtración glomerular estimada (eGFR o TFGe), que se calcula con la creatinina, y una de orina, la relación albúmina/creatinina. Las dos hacen falta para tener una imagen clara de los riñones.

En México, la creatinina y la urea suelen venir dentro de la química sanguínea, y algunos laboratorios venden además un «perfil renal». El del Chopo, por ejemplo, junta creatinina, urea, proteínas con su relación albúmina/globulina, un examen general de orina y un urocultivo; el 7 de octubre de 2026 costaba $989 MXN en lista. Antes de pagar por tu cuenta, revisa qué incluye cada paquete y cuánto cuestan los estudios en otros laboratorios.

MedlinePlus agrega a la lista el BUN (nitrógeno ureico en sangre) y la depuración de creatinina, una prueba con orina de 24 horas que se pide en casos concretos.

La creatinina mide tus músculos tanto como tus riñones

La creatinina es un desecho de los músculos, y son los riñones los que la eliminan. Su cifra depende de dos cosas: de qué tan bien la eliminan los riñones y de cuánto músculo la produce.

Esa segunda mitad explica resultados que parecen contradictorios: un muchacho joven y musculoso y una señora mayor y delgada, con la misma función renal, no tendrán la misma creatinina. La guía internacional KDIGO menciona la masa muscular, la dieta y los suplementos de creatina entre lo que mueve el resultado.

Según la misma guía, un plato de carne cocida puede subir la creatinina unos 0.23 mg/dL, lo suficiente para bajar el filtrado calculado unos 20 puntos; esperar al menos 12 horas después de esa comida evita el efecto. Con un desayuno de carne asada o una cena de tacos la noche anterior, conviene saberlo.

También engaña al revés: la creatinina puede quedarse dentro del intervalo mientras los riñones ya filtran menos, sobre todo en personas con poco músculo. Por eso tiene valores normales distintos según el sexo, y una cifra en el límite alto en alguien delgado merece más atención.

El filtrado glomerular es un cálculo, no una medida

El filtrado de tus resultados no se midió: se calcula con tu creatinina, tu edad y tu sexo mediante una ecuación, y arrastra su margen de error. Se expresa en mL/min/1.73 m², es decir, ajustado a una superficie corporal promedio y no a la tuya. La National Kidney Foundation indica que lo normal suele estar por encima de 90, y muchos laboratorios escriben simplemente «> 90» o «> 60».

En la práctica, el filtrado sirve muy bien para seguir una tendencia y mal para leer una cifra suelta. Y dos valores de laboratorios distintos, o calculados con ecuaciones distintas, no se comparan directamente: un salto al cambiar de laboratorio puede ser del método, no de tus riñones.

¿Cuál es el filtrado glomerular normal según la edad?

El filtrado baja con la edad, también sin enfermedad renal. La National Kidney Foundation da un promedio de 116 entre los 20 y los 29 años, de 99 entre los 40 y los 49, y de 75 a partir de los 70. Un 85 a los setenta no significa lo mismo que un 85 a los veinticinco.

Y el filtrado no es un porcentaje, aunque mucha gente lo lea así: son mililitros por minuto. Como un adulto joven anda entre 100 y 120, un 60 equivale, muy a grandes rasgos, a la mitad.

116
Filtrado glomerular promedio entre los 20 y los 29 años (mL/min/1.73 m²)[5]
75
Filtrado glomerular promedio a partir de los 70 años, sin que sea enfermedad[5]

Un solo valor nunca es enfermedad renal crónica

Un filtrado bajo en un solo estudio es un hallazgo, no un diagnóstico. Según KDIGO, la enfermedad renal crónica exige alteraciones que duren más de tres meses: un filtrado por debajo de 60 o una albúmina en orina (relación albúmina/creatinina) de 30 mg/g o más. Un primer valor bajo se repite antes de ponerle nombre.

Pero en México no es un tema menor. Con datos del estudio de Carga Global de la Enfermedad, las muertes por enfermedad renal crónica en el país pasaron de 12,395 en 1990 a 65,033 en 2017, y la diabetes y la hipertensión fueron las causas que más pesaron. Un análisis de 2024 en la Revista Panamericana de Salud Pública coloca a México entre los países latinoamericanos con mayor mortalidad por esta enfermedad.

Y suele pasar inadvertida. En el programa de detección KEEP México, entre adultos con diabetes, hipertensión o antecedentes familiares, la enfermedad renal crónica apareció en el 22 % de los participantes de la Ciudad de México y en el 33 % de los de Jalisco, y la mayoría no lo sabía, aunque muchos habían visto a un médico ese año. Si tienes diabetes o presión alta, pregunta si tus controles incluyen el examen de orina.

  1. ¿Es el primer valor bajo?Un valor visto una vez se repite; lo que marca una tendencia es el mismo resultado en varios estudios separados por meses.
  2. ¿Me revisaron la orina?La relación albúmina/creatinina en orina puede mostrar daño renal cuando el filtrado todavía parece normal.

La urea, el BUN y el resto de la química

La urea sube cuando te falta agua y con una dieta muy alta en proteína, no solo cuando los riñones filtran menos, y por eso se lee junto a la creatinina. Algunos resultados traen el BUN en lugar de la urea, o los dos. El BUN es el nitrógeno de la urea: mide lo mismo, pero da una cifra menor, más o menos la mitad, así que no compares un BUN con la urea de otro estudio.

Los electrolitos que suelen acompañar a estas pruebas (sodio, potasio y cloro) hablan del equilibrio que mantienen los riñones. Se mueven por muchas razones, entre ellas varios medicamentos muy comunes, como los antiinflamatorios o los diuréticos, y se leen en conjunto.