Un nombre engañoso: son enzimas, no una prueba de función

En México se les dice pruebas de función hepática (PFH) o perfil hepático, y casi siempre incluyen la TGO (también llamada AST), la TGP (ALT), la gamma glutamil transferasa (GGT), la fosfatasa alcalina y las bilirrubinas: total, directa e indirecta. El perfil hepático del Laboratorio Médico del Chopo trae justo esas cinco pruebas; el Perfil Hepático I de Lapi agrega el colesterol total. Cada laboratorio arma el paquete a su manera, así que guíate por las líneas de tus propios resultados.

Lo curioso es que casi ninguna de esas líneas mide cómo funciona el hígado. Son enzimas que pasan a la sangre cuando se irritan sus células o las de las vías biliares. Lo que sí habla de función es la albúmina, una proteína que fabrica el hígado, y las pruebas de coagulación, que MedlinePlus menciona aparte. Por eso puedes tener la TGP un poco alta con un hígado que trabaja perfectamente, y tus resultados no se contradicen.

¿Qué incluye un perfil hepático?

Cada línea tiene su propio trabajo, y ponerle una imagen a cada una ayuda a no revolverlas. Las enzimas suelen expresarse en U/L (unidades por litro) y la bilirrubina en mg/dL.

  1. TGO (AST) y TGP (ALT)Las transaminasas: enzimas del interior de las células del hígado que se vierten a la sangre cuando esas células se irritan. La TGO también está en el músculo y en el corazón.
  2. Fosfatasa alcalina y GGTEnzimas de las vías biliares. La fosfatasa alcalina es una cuadrilla de mantenimiento que comparten el hueso y el hígado; la GGT funciona como el sensor de contaminación de una fábrica: se dispara por muchas cosas.
  3. BilirrubinasUn pigmento amarillo que dejan los glóbulos rojos viejos, un poco como el óxido en un metal gastado, y que el hígado elimina con la bilis. La directa ya pasó por el hígado; la indirecta todavía no.
  4. Albúmina y proteínas totalesProteínas que fabrica el hígado. No todos los perfiles las incluyen, pero son lo más parecido a una medida real de cómo trabaja.

TGO o TGP: ¿cuál importa más?

Ninguna por sí sola. Como la TGO también está en el músculo, la TGP señala al hígado con más precisión, pero las dos se leen en pareja.

Lo que más pesa es el patrón. Si la TGO y la TGP suben más que la fosfatasa alcalina, la irritación está en las células del hígado; si la fosfatasa alcalina sube más, la atención se va al flujo de la bilis. La guía del Colegio Americano de Gastroenterología ordena todo el estudio a partir de esa división, y pesa más que cualquier cifra aislada.

Un detalle más: una TGP de verdad sana es más baja de lo que sugieren muchos resultados. La misma guía la sitúa entre 29 y 33 U/L en los hombres y entre 19 y 25 U/L en las mujeres. Si tu laboratorio imprime un límite superior más alto, un valor «normal» frente a un intervalo de referencia más amplio puede merecer de todos modos una pregunta a tu médico.

La GGT no es la prueba del alcohol

La GGT tiene fama de delatar a quien toma, y por eso mucha gente llega asustada con ella. No es tan simple: una revisión sobre marcadores de consumo recuerda que las enzimas del hígado no son específicas del etanol y que hacen falta otras pruebas para separar las causas. La misma revisión señala que la TGP y la GGT también suben con la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico.

Una GGT alta quiere decir que algo hace trabajar a tu hígado. El alcohol antes del estudio es un candidato, pero también el sobrepeso, varios medicamentos, las vías biliares o el hígado graso.

Y el alcohol no es una sospecha menor en México: en una revisión publicada en Annals of Hepatology, la enfermedad hepática por alcohol explica alrededor del 23 % de los casos de cirrosis en el país. Por eso conviene contestar con franqueza cuando el médico pregunta cuánto tomas.

El hígado graso en México: más común de lo que crees

Las enfermedades del hígado son la quinta causa de muerte en México, según un análisis publicado en 2026 en Archives of Medical Research, la revista del IMSS. La principal sospechosa detrás de muchas enzimas un poco altas tiene nombre nuevo: enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), lo que antes se llamaba hígado graso no alcohólico. Los autores estiman, con datos todavía limitados, que podría afectar a casi la mitad de los adultos mexicanos.

Otra revisión mexicana da la magnitud del problema: en 2022 hubo 41,890 muertes por enfermedades del hígado, unas 114 al día, y la MASLD se estimaba en el 41.3 % de la población. En personas con diabetes es todavía más frecuente: en un programa de atención de la diabetes del sistema público en la Ciudad de México, se encontró en el 51.5 % de 454 adultos con diabetes tipo 2.

Por eso unas enzimas ligeramente altas casi nunca se leen solas: se leen junto con el peso, la glucosa y el perfil de lípidos, que suelen pedirse el mismo día.

¿Hay que ir en ayunas para las pruebas de función hepática?

Depende del laboratorio, y no todos piden lo mismo. El Chopo indica 8 horas de ayuno, con agua simple permitida; Lapi pide entre 8 y 12 horas, y MedlinePlus menciona de 10 a 12 horas. Como el perfil suele ir con la glucosa o el colesterol, que sí piden ayuno, sigue lo que te indique tu laboratorio.

Hay cosas que pesan tanto como el desayuno. El ejercicio intenso sube la TGO del músculo, una infección viral reciente puede irritar el hígado un tiempo, y los medicamentos, con o sin receta, mueven estas cifras. La guía americana pide revisar también las plantas medicinales y los suplementos: en México se publicó el caso de una paciente con daño hepático por tomar té de «rosa amarilla» (Cochlospermum vitifolium) como remedio. Menciona todo lo que tomas, aunque sea «natural».

La bilirrubina, por su parte, se lee junto a la biometría hemática: también sube cuando los glóbulos rojos se destruyen más rápido, sin que el hígado tenga nada que ver.

¿Qué pasa si las pruebas de función hepática salen altas?

Las elevaciones leves son frecuentes y muchas veces pasajeras: cada intervalo de referencia deja fuera a 1 de cada 20 personas sanas solo por cómo se calcula. Lo habitual es repetir el estudio para ver si la alteración se mantiene, descartando mientras tanto lo evidente: alcohol, ejercicio intenso, un medicamento nuevo.

Si persiste, tu médico busca primero las causas frecuentes (hígado graso, alcohol, medicamentos, hepatitis virales) según qué enzimas subieron y en qué proporción. Si vas a repetir el estudio por tu cuenta, ten en cuenta que el costo de los estudios cambia mucho de un laboratorio a otro, y procura repetirlo en el mismo para comparar.

La piel o lo blanco de los ojos amarillos, la orina muy oscura o las heces muy claras son otra cosa: motivo para consultar pronto, sin esperar a repetir nada.