Perfil hepático: enzimas, no una prueba de función
Un perfil hepático suele incluir la GOT (también llamada AST), la GPT (ALT), la gamma-glutamil transferasa (GGT), la fosfatasa alcalina y la bilirrubina total, y a veces la albúmina y las proteínas totales. Lab Tests Online-ES, la web de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio, lo llama también «pruebas de función hepática», pero casi ninguna de esas líneas mide cómo funciona el hígado: son enzimas que pasan a la sangre cuando se irritan sus células o las de las vías biliares.
Las líneas que sí hablan de función están en otro sitio: la albúmina, que fabrica el hígado, y las pruebas de coagulación. Por eso puedes tener la GPT algo alta con un hígado que trabaja perfectamente, sin que tu analítica se contradiga.
¿Qué incluye un perfil hepático?
Cada línea tiene su propio trabajo, y una imagen para cada una ayuda a no mezclarlas. En las analíticas españolas, las enzimas se expresan en U/L (unidades por litro) y la bilirrubina, en mg/dL.
- GOT (AST) y GPT (ALT)Las transaminasas: enzimas del interior de las células del hígado que se vierten a la sangre cuando esas células se irritan. La GOT también está en el músculo y en el corazón.
- Fosfatasa alcalina y GGTEnzimas de las vías biliares. La fosfatasa alcalina es una cuadrilla de mantenimiento que comparten el hueso y el hígado; la GGT funciona como el sensor de contaminación de una fábrica: salta por muchas cosas.
- BilirrubinaUn pigmento amarillo que dejan los glóbulos rojos gastados, un poco como el óxido en un metal viejo, y que el hígado elimina con la bilis.
- Albúmina y proteínas totalesProteínas que fabrica el hígado: lo más parecido, dentro del perfil, a una medida real de cómo trabaja.
Transaminasas: ¿cuál de las dos importa más?
Ninguna por sí sola. La GOT también está en el músculo, así que la GPT señala al hígado con más precisión, y una GPT elevada se ha relacionado con más riesgo de morir por enfermedad hepática. Pero las dos se leen en pareja.
Lo que más pesa es el patrón. Si la GOT y la GPT suben más que la fosfatasa alcalina, la irritación está en las células del hígado; si la fosfatasa alcalina sube más, la atención pasa al flujo de la bilis. Esa división, con la que la guía de la sociedad americana de gastroenterología ordena todo el estudio, vale más que cualquier cifra aislada.
Un detalle más: una GPT de verdad sana es más baja de lo que sugieren muchas analíticas. La misma guía la sitúa entre 29 y 33 U/L en los hombres y entre 19 y 25 U/L en las mujeres, mientras que un hospital público de Málaga fija en su catálogo 40 U/L como límite superior para todos. Un valor «normal» frente a un intervalo de referencia más amplio puede merecer igualmente una pregunta.
La enzima peor leída del perfil hepático
La GGT tiene fama de prueba del alcohol. No lo es: una revisión sobre marcadores de consumo recuerda que las enzimas hepáticas no son específicas del etanol y que hacen falta otras pruebas para separar las causas.
La misma revisión señala que la GPT y la GGT siguen también a la resistencia a la insulina y al síndrome metabólico, y un estudio vio que en la GGT influían varios factores a la vez, mientras que un marcador especializado, la transferrina deficiente en carbohidratos (CDT), seguía el consumo sin depender del daño hepático. Lab Tests Online-ES añade el tabaco, varios fármacos y la edad.
Una GGT elevada significa, pues, que algo hace trabajar a tu hígado: el alcohol es un candidato, pero también el peso, varios medicamentos, las vías biliares o el hígado graso.
El hígado graso es más frecuente de lo que se cree
En 25 centros de salud de la provincia de Barcelona, una ecografía encontró grasa en el hígado en uno de cada cuatro adultos (25,8 %) que no bebían en exceso. Hoy se llama esteatosis hepática metabólica (EHmet), según la guía española de 2025 de nueve sociedades científicas (entre ellas la AEEH, la SEEN y la semFYC), que la estima en un 25 a 30 % de los adultos europeos y en alrededor del 70 % de las personas con diabetes tipo 2.
Por eso muchas enzimas un poco altas se leen junto con el peso, el azúcar y las grasas de la sangre, y el perfil hepático, al lado de la glucosa y del perfil lipídico.
La guía advierte también de lo contrario: unas transaminasas normales no descartan un hígado graso, y según un estudio que cita, el 90 % de las personas con cirrosis no se habrían detectado con el perfil hepático habitual.
¿Se requiere ayuno para un perfil hepático?
Para el perfil en sí, Lab Tests Online-ES no pide preparación especial, salvo un matiz: la GGT baja después de comer, y para ella aconseja 8 horas sin comer, solo con agua. Además, el perfil suele ir en el volante con la glucosa o el colesterol, que sí piden ayuno antes de la extracción. Sigue lo que diga tu volante.
Hay cosas que pesan tanto como el desayuno. El ejercicio intenso eleva la GOT del músculo, una infección vírica reciente puede irritar el hígado un tiempo, y los medicamentos con o sin receta, las plantas medicinales y los suplementos mueven estas cifras: la guía americana pide revisarlos antes que nada.
La bilirrubina, por su parte, se lee junto al hemograma completo: también sube cuando los glóbulos rojos se destruyen más deprisa, sin que el hígado tenga nada que ver.
¿Qué pasa cuando el perfil hepático está alto?
Las subidas leves son frecuentes y a menudo pasajeras, y cada intervalo deja fuera a 1 de cada 20 personas sanas. Lo habitual, recuerda Lab Tests Online-ES, es repetir la prueba o el perfil para ver si la alteración se mantiene, apartando entretanto lo evidente: alcohol, ejercicio intenso, un medicamento nuevo.
Si persiste, se buscan primero las causas frecuentes (hepatitis víricas, hígado graso, alcohol, medicamentos) y después las raras. Tu médico de familia decide el orden según el patrón; ante un hígado graso, la guía española le recomienda calcular un índice de fibrosis como el FIB-4 con datos de tu analítica.
La piel o el blanco de los ojos amarillos, la orina oscura o las heces muy claras son otra cosa: motivo para consultar pronto, sin esperar a la repetición.