Qué incluye un análisis de sangre completo

Un análisis de sangre completo no es una prueba, sino un conjunto de pruebas más pequeñas. Lo que en consulta se llama «analítica completa» o «analítica general» suele reunir un hemograma y una bioquímica (glucosa, función renal, sodio, potasio y cloro, colesterol y transaminasas), a veces con un análisis de orina en la misma petición, y en ocasiones la tiroides o el hierro. Nadie define la expresión de forma oficial, así que dos personas con el mismo volante pueden recibir una hoja de ocho líneas o una de cuarenta.

Lo primero que conviene mirar en tu hoja es qué perfiles se hicieron de verdad. La tabla recoge los más habituales, con las unidades en que suelen imprimirlos los laboratorios españoles; cada uno tiene su propia página en esta guía.

PerfilUnidades habitualesQué mira
Hemograma completog/dL, %, ×10³/µLGlóbulos rojos, glóbulos blancos (con la fórmula leucocitaria) y plaquetas
Glucosa e ionesmg/dL; mEq/L o mmol/LAzúcar en sangre, sodio, potasio y cloro
Perfil lipídicomg/dLColesterol total, c-HDL, c-LDL, triglicéridos y colesterol no HDL
Perfil hepáticoU/L y mg/dLGOT (AST), GPT (ALT), GGT, fosfatasa alcalina y bilirrubina
Función renalmg/dL y mL/min/1,73 m²Creatinina, filtrado glomerular estimado y urea
Perfil tiroideoµUI/mL o mUI/L; ng/dL o pmol/LTSH, y T4 libre cuando hace falta
Metabolismo del hierrong/mL, µg/dL y %Ferritina, hierro, transferrina e índice de saturación

Qué puede mostrar una analítica completa

Leída grupo a grupo, una analítica completa responde a unas pocas preguntas amplias sobre cómo funciona tu cuerpo esta semana. Puede mostrar que tienes anemia y dar una pista de qué tipo, que tu azúcar está en una zona que conviene comentar, que el riñón o el hígado soportan cierto esfuerzo, o que tu colesterol aumenta tu riesgo cardiovascular para los próximos años.

Cada una de esas respuestas es un punto de partida, no un veredicto. La diabetes, por ejemplo, no se diagnostica con una sola glucosa: el programa de prevención de la semFYC (PAPPS) pide dos valores alterados en dos analíticas distintas, o dos pruebas diferentes alteradas en la misma.

  1. HemogramaLa anemia y, por el tamaño de los glóbulos rojos, una primera pista de su causa. También glóbulos blancos o plaquetas inusualmente altos o bajos.
  2. AzúcarUna glucosa en ayunas de 100 a 125 mg/dL es la zona de prediabetes; 126 mg/dL o más, confirmada en una segunda analítica, es diabetes.
  3. Riñón e hígadoLa creatinina y el filtrado glomerular estimado describen cómo filtra el riñón. La GPT (ALT), la GOT (AST) y la fosfatasa alcalina, el esfuerzo del hígado y de la vía biliar.
  4. Riesgo cardiovascularUn c-LDL por encima de 190 mg/dL es una alerta en sí mismo: el consenso español pide que el laboratorio avise al médico para descartar una hipercolesterolemia familiar.

¿Existe un análisis de sangre que lo detecte todo?

No. Una analítica de rutina no es un cribado de cáncer, y ni siquiera los marcadores tumorales sirven para eso en personas sin síntomas: no todos los cánceres tienen uno conocido, algunas enfermedades que no son cáncer los elevan y algunos cánceres no los producen. Un hemograma y una bioquímica normales no dicen nada, ni a favor ni en contra, de la mayoría de los cánceres.

Los cribados de cáncer del Sistema Nacional de Salud tampoco se hacen con una analítica: son la mamografía (mujeres de 50 a 69 años), la prueba de sangre oculta en heces (de 50 a 74 años) y el cribado de cuello de útero (de 25 a 65 años). Si te los ofrecen, una analítica normal no los sustituye.

Tampoco incluye lo que no se pidió: la vitamina D, la B12, las hormonas y la mayoría de las infecciones son pruebas aparte.

Además, describe una sola mañana: es una fotografía, no una película, y casi todo lo que un médico lee en ella sale de compararla con tus resultados anteriores o con el motivo de la petición.

Léela por grupos, no de arriba abajo

El orden útil no es el que viene impreso. Empieza por el motivo de la petición: si era cansancio, la respuesta está en el hemograma y en el metabolismo del hierro, y un calcio un poco desviado probablemente sea ruido de fondo. Después lee cada grupo como un bloque: la hemoglobina con el VCM y la ferritina, la GPT con la GOT, la creatinina con el filtrado glomerular.

Solo entonces mira las líneas marcadas, y pregúntate cuánto se salen, no si se salen: una ferritina de 28 ng/mL con un límite inferior de 30 y una de 4 llevan la misma marca. Cada laboratorio presenta la hoja a su manera, pero el orden de lectura no cambia: prueba, resultado, unidades, intervalo de referencia y, al final, la marca, que puede ser un asterisco, una H o una L, una flecha, la negrita o nada.

Es normal ver una o dos marcas aunque estés bien. Cada intervalo se fija de forma que una de cada veinte personas sanas queda fuera. Repartido entre veinte líneas, eso suma: lo más probable es que una persona perfectamente sana vea al menos una marca.

Por último, compárala con tu analítica anterior: las carpetas de salud autonómicas guardan los resultados previos (la de Madrid, por ejemplo, las pruebas de laboratorio de atención primaria de los dos últimos años). Un valor que lleva tres años desplazándose dentro de su intervalo puede decir más que un único resultado marcado.

Cómo prepararse para un análisis de sangre completo

La preparación depende de las líneas de tu volante, no de la palabra «completo». El hemograma no necesita nada especial. La glucosa en ayunas sí: al menos ocho horas sin comer, solo con agua. El colesterol, en general, no: el consenso de las sociedades científicas españolas de 2023 dice que el perfil lipídico no requiere ayuno de rutina, en la línea de la recomendación europea de 2016.

Aun así, como el colesterol casi siempre viaja con la glucosa, muchos centros piden ayuno para toda la extracción: la recomendación europea, traducida al español, propone 12 horas sin comer, con agua permitida, y un hospital público de Granada pide en general entre 8 y 12. Sigue la indicación de tu centro, porque leerán tus resultados dando por hecho que la cumpliste.

La extracción también cuenta: esa recomendación pide retirar el torniquete en cuanto la sangre fluye en el primer tubo y mantener el puño abierto, sin apretarlo.

Cada cuánto conviene hacerse una analítica completa

No hay un calendario recomendado para la analítica completa como tal, solo para algunas de las preguntas que contiene. El PAPPS aconseja medir el colesterol a partir de los 18 años cada cuatro años, aprovechando cualquier análisis de sangre que te pidan, y calcular el riesgo cardiovascular a todos los adultos de 40 años o más sin enfermedad vascular.

Para la diabetes, el mismo programa desaconseja el cribado de toda la población: lo reserva a las personas con factores de riesgo, con una glucosa en ayunas o una hemoglobina glicosilada (HbA1c), y preferiblemente aprovechando una analítica pedida por otro motivo.

Más allá de eso, el ritmo lo marca tu situación: una enfermedad que se vigila, un medicamento que necesita control, un síntoma en estudio. Repetir todo el paquete cada año en un adulto sano, sin pregunta que responder, sobre todo añade ocasiones de que aparezca una marca.

¿Sirve de algo un chequeo general?

En este punto las pruebas son especialmente claras, y van contra la intuición. Una revisión sistemática Cochrane reunió 17 ensayos aleatorizados y 251 891 participantes para saber si ofrecer chequeos generales a adultos reduce la enfermedad o la mortalidad. No encontró efecto, o casi ninguno, sobre las muertes por cualquier causa ni por cáncer, con un grado de confianza alto, y probablemente tampoco sobre las cardiovasculares: es poco probable que los chequeos generales sean beneficiosos.

Lo que sí producen son diagnósticos. En uno de los ensayos, las personas a las que se ofreció el chequeo acumularon un 20 % más de diagnósticos nuevos en seis años que las demás, y más enfermedades crónicas declaradas. Llegó una etiqueta; la evolución no cambió.

El alcance de este resultado es estrecho, y eso importa. Se refiere a revisar a adultos sin síntomas, en varios órganos a la vez. No dice nada de una prueba que tu médico pidió por un motivo, del control de una enfermedad que ya tienes ni del estudio de un síntoma: eso no son chequeos, son preguntas con respuesta, y siguen valiendo la pena. En la sanidad pública, esa analítica forma parte de la cartera común básica del Sistema Nacional de Salud, cubierta por completo con financiación pública.

Preguntas para tu médico

Lleva la analítica entera, no un resumen ni la captura de un solo número. Las unidades y los intervalos cambian de un laboratorio a otro, y 14 g/dL no es lo mismo que 14 g/L.

Algunos hallazgos no deberían esperar a la próxima revisión: un valor muy alejado de su intervalo, varias líneas del mismo grupo que se mueven a la vez o una marca que encaja con lo que notas (fiebre, moratones sin motivo, cada vez más falta de aire). Llama a tu centro de salud, y si el laboratorio o tu médico te contactan antes, sigue sus indicaciones.

  1. ¿Por qué me ha pedido estas pruebas?El motivo de la petición dice qué grupo tiene la respuesta y qué marcas son ruido de fondo.
  2. ¿Cuánto se sale este valor?Pregunta si una cifra marcada está justo en el límite o muy lejos, y si esa distancia cambia algo.
  3. ¿Ha cambiado desde la última vez?Pide compararla con tus resultados anteriores, mejor del mismo laboratorio, para no confundir un cambio de método con un cambio en ti.
  4. ¿Y ahora qué hacemos?Repetir, pedir otra prueba o no hacer nada: las tres son respuestas válidas, y saber cuál toca evita esperar con dudas.